Más de 80 familias de Villarrica participaron en programas para fortalecer la parentalidad positiva
La iniciativa “Parentalidad por Villarrica” permitió entregar herramientas concretas a madres, padres y cuidadores para fortalecer los vínculos familiares, la comunicación y las prácticas de crianza positiva de niños, niñas y adolescentes. La experiencia ha sido destacada además por la articulación lograda entre la sociedad civil, el municipio y la comunidad educativa.
Con una ceremonia realizada en el Centro Cultural Liquen se desarrolló el hito de cierre del primer semestre de “Parentalidad por Villarrica”, iniciativa que permitió acompañar a más de 80 familias de la comuna mediante dos programas de parentalidad basados en evidencia: Parentalidad que Motiva con Ternura y Optimismo (PMTO) y Familias Unidas.
El proyecto ha sido desarrollado gracias a un trabajo colaborativo entre la Fundación San Carlos de Maipo, la Corporación Amigos de Villarrica, la Municipalidad de Villarrica, a través de su Departamento de Educación Municipal, y otros actores que han contribuido a su implementación, con el propósito de entregar a las familias herramientas prácticas que favorezcan el bienestar y desarrollo de niños, niñas y adolescentes.
La iniciativa pone en el centro a las familias y reconoce el importante papel que cumplen madres, padres y cuidadores en el desarrollo emocional y social de sus hijos, fortaleciendo sus capacidades y promoviendo relaciones familiares más sanas, respetuosas y protectoras.
Una herramienta valorada por las familias y las comunidades educativas
Uno de los aspectos destacados durante la jornada fue la positiva recepción que ambos programas han tenido entre las familias participantes y el vínculo que se ha generado con los establecimientos educacionales.
Al respecto, Felipe Pino, encargado de Convivencia Escolar del Departamento de Educación Municipal de Villarrica, destacó el impacto que ha tenido la iniciativa:
“Desde que vimos estos programas pensamos que podían ser una fortaleza para las familias, y así lo fue. Han tenido una gran aceptación y también se ha generado una mayor cercanía de las familias hacia el colegio, que es otro plus. Eso ha sido muy bien visto por la comunidad escolar y también dentro de nuestro trabajo en educación”, señaló.
Esta relación entre familia y escuela constituye uno de los elementos relevantes de la experiencia, considerando que el acompañamiento parental no solo tiene efectos dentro del hogar, sino que puede contribuir también a generar mejores condiciones de convivencia, comunicación y participación en las comunidades educativas.
Dos programas para distintas etapas de la crianza
El programa PMTO – Parentalidad que Motiva con Ternura y Optimismo está dirigido a familias con niños y niñas de entre 4 y 10 años y entrega herramientas para enfrentar los desafíos cotidianos de la crianza temprana.
A través del desarrollo de habilidades parentales, busca disminuir las interacciones familiares coercitivas y avanzar hacia prácticas de crianza positiva que permitan fortalecer el vínculo entre adultos y niños, favorecer el bienestar familiar y contribuir al desarrollo socioemocional durante una etapa fundamental de la infancia.
Por su parte, Familias Unidas está orientado a madres, padres y cuidadores de adolescentes de entre 11 y 16 años. Su metodología busca aumentar el involucramiento de los adultos en la vida de sus hijos e hijas, fortaleciendo la comunicación, promoviendo relaciones cálidas y de apoyo y entregando herramientas para abordar de mejor manera los desafíos propios de la adolescencia.
De esta forma, “Parentalidad por Villarrica” permite trabajar con familias que se encuentran en diferentes momentos del proceso de crianza, comprendiendo que cada etapa presenta desafíos particulares y que contar oportunamente con herramientas adecuadas puede tener efectos positivos en las relaciones familiares y en el desarrollo futuro de niños, niñas y adolescentes.
Una alianza virtuosa entre sociedad civil y municipio
Durante la ceremonia, el gerente de Programas de la Fundación San Carlos de Maipo, Raúl Perry, destacó especialmente el modelo de colaboración que se ha logrado construir en Villarrica para implementar estos programas.
“Esta es la única comuna del país donde existe una relación virtuosa entre una corporación, como organización de la sociedad civil, y la municipalidad, que en conjunto realizan un gran trabajo para beneficiar a las familias. Solo durante el primer semestre, esta colaboración permitió llegar a más de 80 familias de la comuna de Villarrica”, afirmó.
Esta experiencia demuestra la importancia que puede tener la colaboración entre instituciones públicas, organizaciones de la sociedad civil y entidades especializadas cuando existe un objetivo común y una coordinación permanente para desarrollar iniciativas de prevención y fortalecimiento familiar.
Fortalecer a las familias para fortalecer la comunidad
Desde la Corporación Amigos de Villarrica destacaron que impulsar este tipo de iniciativas forma parte de una mirada preventiva y de largo plazo respecto del desarrollo de la comuna.
“Cuando apoyamos a una familia y le entregamos mejores herramientas para comunicarse, establecer límites, resolver conflictos y acompañar emocionalmente a sus hijos, estamos haciendo una inversión que va mucho más allá de ese hogar. Estamos contribuyendo también a una mejor convivencia en nuestras escuelas y a una comunidad más sana y cohesionada”, señaló David Jouannet Valderrama, gerente de la Corporación Amigos de Villarrica.
Asimismo, destacó la importancia de desarrollar proyectos que no actúen solamente frente a los problemas una vez que estos aparecen, sino que permitan anticiparse, prevenir y fortalecer factores protectores desde la infancia y la adolescencia.
La ceremonia de cierre permitió también escuchar las experiencias de familias participantes de ambos programas, quienes compartieron parte de los aprendizajes y cambios experimentados durante el proceso. Posteriormente se realizó la entrega de diplomas como reconocimiento a su participación, dedicación y compromiso.
El encuentro reunió a representantes de las instituciones involucradas, establecimientos educacionales, equipos vinculados al proyecto y, especialmente, a las familias que fueron protagonistas de esta iniciativa.
Un trabajo que continúa en los hogares
Más que representar el término de una iniciativa, el cierre de esta etapa de “Parentalidad por Villarrica” busca que las herramientas y aprendizajes adquiridos puedan seguir aplicándose diariamente en los hogares y proyectándose hacia las comunidades educativas.
La experiencia desarrollada en Villarrica reafirma la importancia de construir alianzas entre organizaciones de la sociedad civil, instituciones públicas, establecimientos educacionales, empresas y entidades especializadas para impulsar acciones preventivas capaces de generar impactos positivos y sostenibles.
Acompañar la crianza, fortalecer los vínculos y entregar herramientas a madres, padres y cuidadores significa también generar mejores oportunidades de desarrollo para los niños, niñas y adolescentes de Villarrica y avanzar hacia una comunidad con mayor bienestar, confianza y cohesión social.


